perenganitadeleon

viernes, diciembre 11, 2009

Sanar

Quiero curarme de dos miradas, que amo y odio. Dejarlas atrás parece imposible, una labor titánica. Y eso es porque hay días en las que me pintan en el corazón una sonrisa, una alegría disfrazada, porque jamás será posible que esos dibujos que aparecen en la imaginación sean reales. Habría que desecharlas, tirarlas. Pero ahí están, aparecen una y otra vez. Se aferran. Esconderlas bajo la almohada o en los sueños ha sido lo peor que he hecho, porque con el tiempo toman fuerza. Parecería que incuban historias teatrales, fantásticos, angelicales y demoniacas. Lo peor es que ni siquiera saben que alivian el dolor de cargar con lo cotidiano. Es absurdo, de verdad que lo es. Por eso las odio, debería aniquilarlas, borrarlas. ¿Qué hacer?

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