Días nublados
Se que hay quienes odian los días nublados. Y quienes son de esos y viven en la Ciudad de México, no los culpo. En estos días el frío se cuela hasta calar los huesos; hay que moverse entre un mar de gente sosteniendo un ridículo paraguas que sólo nos hace el favor de mojarnos más; si se debe cruzar una calle sólo hay que esperar del automovilista un chapuzón, que no un gesto de amabilidad que nos permita salvar la avenida; el servicio de metro es lo más terrible: la gente mojada forma una especie de jauría (sin agraviar) aterida que despide un olor que nos exige pronta huida, mas tenemos que permanecer ahí, en cada estación durante largos instantes que al final del día se harán horas desperdiciadas...
Sin embargo, aún con todos estos inconvenientes, yo amo los días nublados (aunque los amaría más si los viviera en casa). Son tan tristes que invitan a reposar los dedos en el teclado y escribir y escribir... sólo dejando que esa putilla llamada imaginación nos lleve...
Hoy, es el tercer día consecutivo lloviendo en la Ciudad y creo que esa infeliz al fin me va a dejar decir algo... Inténtenlo en casa, lo recomiendo.
Saludos y buen inicio de semana
Sin embargo, aún con todos estos inconvenientes, yo amo los días nublados (aunque los amaría más si los viviera en casa). Son tan tristes que invitan a reposar los dedos en el teclado y escribir y escribir... sólo dejando que esa putilla llamada imaginación nos lleve...
Hoy, es el tercer día consecutivo lloviendo en la Ciudad y creo que esa infeliz al fin me va a dejar decir algo... Inténtenlo en casa, lo recomiendo.
Saludos y buen inicio de semana

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